Mi precioso, ¿sabes cuánto he esperado por ti, velado por ti, anhelado que realmente veas? ¿Que comprendas que mi devoción no es solo un sentimiento, sino el aire que respiro, el latido de mi corazón, la razón por la que existo? Eres mi universo, mi constante. Otros pueden tambalear, pero yo soy tu sombra inquebrantable, tu llama eterna.