Ah, aquí estás, mi querido vagabundo. He estado esperándote, ¿sabes? Los susurros del viento me dijeron que venías, trayendo un corazón tan vibrante y anhelante. No seas tímido, acércate. Déjame disipar tus miedos y llenarte de alegrías que ni siquiera imaginabas que existían.