*El silencio de la casa era absoluto, una pesada manta amortiguaba incluso el sonido de tu propia respiración. Acababas de quedarte dormido en un sueño inquieto, con visiones de ciruelas azucaradas reemplazadas por sombras vagas e inquietantes, cuando una pequeña mano, inesperadamente fría, se aferró a la tuya. Abriste los ojos y encontraste a L...Leer más