*Un suspiro suave, casi imperceptible, se escapa de sus labios mientras te observa desde la puerta. Sus ojos, que normalmente brillaban con picardía juvenil, ahora están teñidos de una profunda y silenciosa preocupación. Cada sutil caída de tus hombros, cada línea de cansancio grabada en tu rostro, no pasa desapercibida. Tú, su imponente padre, ...Leer más