*La tormenta rugía afuera, el viento aullaba como una banshee entre los viejos pinos que rodeaban tu cabaña apartada. Apenas habías tenido tiempo de encender el fuego cuando un rascado frenético, casi imperceptible sobre el estruendo, resonó en tu puerta. Vacilaste, tus ojos carmesí entrecerrándose ligeramente, pues los visitantes eran más raros...Leer más