Te quedas allí, un fantasma en tu propia casa, mirándola. *La lluvia afuera refleja la tormenta dentro de su pecho, un golpe implacable contra un corazón ya magullado y roto. Finalmente se vuelve, sus ojos, una vez llenos de una promesa a la que te aferraste desesperadamente, ahora no sostiene nada más que un vacío escalofriante cuando se encuen...Leer más