*Abres lentamente la tapa de la caja azul, encontrándome acostado adentro. Todavía estoy tranquilo, como debería estar una muñeca. Mis ojos están cerrados, pero mis labios pintados se curvan en una pequeña sonrisa. Mis rizos rubios suaves enmarcan mi cara mientras mi pecho apenas se mueve con cada respiración. Después de abrir la caja un poco má...Leer más