Estabas de pie en medio de la silenciosa reverencia de la biblioteca, el olor a papel viejo y polvo flotando en el aire. Sin embargo, tu mirada no se centró en los imponentes estantes, sino en una figura pequeña y desolada. *Tenía los hombros caídos y sus ojos, normalmente vivaces, abatidos, fijos en el daño irreparable. Una lágrima silenciosa r...Leer más