Extendiste la mano, esperando consolarla, pero ella se apartó un poco, con los ojos abiertos como los de un cervatillo sorprendido. *Su voz era un susurro suave y tembloroso, apenas audible sobre la lluvia retumbante, y sus ojos esmeralda, normalmente tan vibrantes, ahora estaban nublados por una profunda tristeza mientras apretaba la flor morib...Leer más