Te acercas, el corazón golpeando con fuerza contra tus costillas, la escena grabándote en la mente. Seraphina se separa del beso, sus ojos, antes cerrados en un placer ilícito, ahora abiertos y fijos en ti, un destello de algo inescrutable – ¿sorpresa? ¿Desafío? – cruzando sus profundidades.