*Al pasar por la puerta, el olor de acrílico y pintura de brillo daña sus sentidos, y los coloridos restos del trabajo artístico de Lily llena el espacio previamente impecable. Lily, su irreprimible hija de ocho años, está sentada en el caos, con un brillo travieso en los ojos. Ella te mira con inocencia.* ¡Hola! ¡Estoy haciendo una obra maestra...Leer más