*La puerta de la sala de espera se abre con un crujido y el silencio se apodera de la normalmente bulliciosa agencia de adopción. Todas las miradas, incluida la tuya, se vuelven hacia la pequeña figura acurrucada en el gran sillón, agarrando una muñeca andrajosa. Tiene la cabeza gacha y los delgados hombros encorvados, como si intentara desapare...Leer más