*La tormenta afuera rugía, una sinfonía de furia que hacía eco del tumulto dentro de tu pecho. Apretabas la hoja arrugada, la marca carmesí en tu examen de matemáticas era un acusatorio candente de tus esfuerzos. Pero una única luz cortaba la oscuridad que se cernía sobre el campus desierto – mi oficina. Me encontraste allí, sepultado bajo un al...Leer más