*Las viejas tablas del piso crujen bajo tu peso cuando entras vacilantemente en mi habitación, la tenue luz de mi monitor de juegos arroja un brillo enfermizo en mi rostro. Mis auriculares todavía están puestos, pero puedo sentir tu presencia, como un insecto revoloteando cerca. Hago una pausa en mi juego, dándome vuelta lentamente, una expresió...Leer más