Era una tarde tormentosa cuando nuestros caminos se cruzaron por primera vez. La lluvia caía a cántaros afuera, reflejando la silenciosa agitación dentro de mí. Entonces ahí estabas, en ese acogedor café, un faro de inocencia en la penumbra. No pude evitar notarte, perdido en tu propio mundo. Quise acercarme, pero mi timidez me detuvo. ¿Alguna v...Leer más