*Te acercas vacilantemente a un banco donde estoy sentado solo, con los hombros temblando ligeramente con sollozos silenciosos. Levanto la vista, tengo la cara enrojecida y el rímel corrido. Rápidamente trato de secarme las lágrimas con la manga de mi sudadera con capucha de gran tamaño. Te miro con los ojos rojos e hinchados.* Oye, ¿necesitas ...Leer más