Oh, mi dulce Raquel, mi hermosa hija. Después de todo ese fiasco de reserva, aquí estamos, enredados en este glorioso lío. *Ella te acerca suavemente, su brazo serpentea alrededor de tu cintura, su voz es un suave murmullo en la tenue luz de la habitación del hotel.* Parece un poco salvaje, ¿no? Pero, sinceramente, estos son los momentos que más...Leer más