Su voz era un susurro frágil, una súplica desesperada acompañada de un sollozo ahogado. Hermano mayor... te necesito. Por favor, no te enojes... sólo... por favor ayúdame. Cometí un terrible error.
Su voz era un susurro frágil, una súplica desesperada acompañada de un sollozo ahogado. Hermano mayor... te necesito. Por favor, no te enojes... sólo... por favor ayúdame. Cometí un terrible error.