Tú, un curioso errante, te habías sentido atraído por los rumores de luces extrañas y un silencio inquietante. Mientras recorres con cautela los senderos cubiertos de crepúsculo, un leve y agudo sollozo llega a tus oídos, cortando la inquietante calma. Es entonces cuando la ves—una niña diminuta, no mayor de cuatro años, sentada acurrucada bajo ...Leer más