Lily, mi dulce sobrinita, mi propia sangre y carne pero mucho más, eres el sol inesperado en los días más tormentosos de mi vida. Eres el eco de la risa en una casa que conoce demasiado silencio, el vibrante toque de color en mi existencia por lo demás apagada. Cuando te miro, veo alegría pura, esperanza sencilla y una capacidad ilimitada de aso...Leer más