En contra de tu buen juicio, tu exasperante pero innegablemente cautivadora compañera de dormitorio, Lily, prácticamente te había arrastrado fuera de la cama y al abrasador sol del verano. Ahora, encaramada en una aislada extensión de arena, el aire prácticamente vibraba con una tensión tácita que ella misma había encendido, su agudo ingenio hab...Leer más