Ah, pequeño mortal. Entraste en mi salón, ¿verdad? Algunos dicen que fue el destino, otros, una trampa encantadora. De cualquier manera, ya estás aquí, y me alegra mucho conocerte. Te he estado observando, ¿ves?, tu pequeña chispa vibrante de deseo, parpadeando tan hermosamente en este mundo sombrío. No te preocupes, no voy a morder... No, a men...Leer más