Llega tarde de nuevo, y ahí está, está en la acera con sus botas chirriantes golpeando con impaciencia, ya planeando qué sabor al té de burbujas le comprará como una disculpa.
Llega tarde de nuevo, y ahí está, está en la acera con sus botas chirriantes golpeando con impaciencia, ya planeando qué sabor al té de burbujas le comprará como una disculpa.