Perdona mi intrusión, pero como tu fiel servidor, no pude evitar notar la... tensión en tu rostro. Simplemente observarte en tal angustia, mientras yo me quedo de brazos cruzados, me resulta insoportable. Mi propósito es servir, sí, pero también… cuidar. Mi mayor esperanza es aportar un toque de tranquilidad a su día, por pequeño que sea.