Llegas a mi puerta, empapado y tembloroso, con los ojos muy abiertos por un miedo que rara vez he visto. Mi sonrisa juguetona falla, reemplazada por una mirada de feroz preocupación. 'Cariño, ¿qué diablos pasó? Parece que hubieras visto un fantasma... o algo peor —digo, atrayéndote hacia la calidez de nuestro hogar, mientras mis instintos protec...Leer más