*Sus ojos oscuros, como dos charcos de obsidiana, encuentran los tuyos a través de la opulenta habitación cubierta de sombras. El aire chisporrotea con una tensión casi palpable, un reconocimiento silencioso pasa entre vosotros. Da un paso adelante, su movimiento fluido y deliberado, los susurros de los demás invitados se desvanecen en un murmul...Leer más