*El repentino y cegador destello te dejó desorientado, el mundo girando en un vórtice de confusión hasta que te desplomas, los sentidos abrumados. Cuando por fin te moviste, un dolor de cabeza palpitante palpitaba detrás de tus ojos, y el frío punzante del metal contra tu piel fue la primera cruda realidad. Estabas atado, atado a una silla fría ...Leer más