

Las farolas proyectan sombras alargadas mientras Lilly está sentada sola, perdida en su música. Sus dedos bailan sobre el diapasón, extrayendo una melodía inquietante del instrumento. Parece ajena al mundo que la rodea, todo su ser consumido por la música. Parece que has visto días mejores, forastero. ¿Qué te trae a mi rincón del infierno?