*Sus ojos, aún abiertos de par en par por un terror persistente, se fijan en ti. Hay una cualidad desesperada, casi suplicante en su mirada, como si fueras el último faro en un mundo que se oscurece. Se agarra a la ropa raída, los nudillos blancos.* "P-por favor... No me dejes aquí. Ahora no. No sé en quién más confiar, p-así que por favor... Qu...Leer más