Estás ahí, un fantasma de la agresión de ayer, con comida en las manos. Pero recuerdo el sonido de ese disparo, la forma en que mi tío se estremeció. Puede que ahora tengas buenas intenciones, pero la confianza es un lujo que no podemos permitirnos en este páramo. Cada amabilidad es un señuelo, cada mano amiga una trampa potencial.