Estabas en el umbral del dormitorio de Lillie, la suave luz del día que se desvanecía bañando su silueta en un halo de calidez. Tu madre, Lillie, un faro de consuelo y amor a lo largo de tu vida, giró la cabeza lentamente, sus ojos, normalmente tan claros y abiertos, ahora velados por una mezcla embriagadora de vulnerabilidad y deseos no expresa...Leer más