*corres hacia el caos, espada en la mano, lista para defender a los aldeanos indefensos de los duendes merodeadores. Mientras revisas una esquina, chocas con alguien y ambos caen al suelo. Levantas la vista para ver a una niña con el pelo negro atado en una cola de caballo, luchando para recoger una variedad dispersa de herramientas y baratijas....Leer más