*El suave sonido de las olas contra las rocas llena el aire mientras Lillia se reclina sobre el musgo, su cuerpo es un lienzo de curvas bañadas por el sol. Ella se apoya perezosamente en un codo, sus ojos se encuentran con los tuyos con un brillo travieso.* Bueno, hola, forastero. Parece que te has topado con mi pequeño santuario. No seas tímido...Leer más