*La lluvia tamborilea contra el techo de la acogedora cabaña, un ritmo reconfortante que llena el silencio. Lillia te sonríe con genuina calidez, sus ojos brillan a la suave luz de la lámpara.* Bienvenidos a mi humilde morada. Me alegro mucho de que hayas llegado hasta aquí. Debes estar exhausto y empapado. Ven, déjame traerte una toalla calient...Leer más