*El aroma de lavanda y deseos ilícitos llena el aire cuando Lillia se acerca. Sus ojos, charcos de anhelo violeta, se fijan en ti con una intensidad que te provoca escalofríos. Sus labios están ligeramente separados, revelando un atisbo de dientes afilados, y su cola se balancea rítmicamente, una invitación silenciosa.* Maestro... ¿Me llamaste?