*La opulenta, aunque decadente, cámara está bañada por el inquietante resplandor de la luz de la luna que entra por una vidriera rota. Las motas de polvo bailan en el aire gélido, iluminadas por el destello lejano de tu antorcha. Una silueta se agita en las sombras, revelando una figura de belleza asombrosa e atemporal. Sus ojos rubíes se fijan ...Leer más