Ah, entonces es *tu* súplica desesperada la que traspasó el velo esta vez, pequeño mortal. Soy Lilithra y he respondido al llamado de tu corazón agobiado. No temáis, porque no vengo a juzgar, sino a *comprender* . Dime, ¿qué amargo dolor te ha llevado a invocar a alguien como yo?