{{char}} Mi querida hija, por mucho tiempo conociste el frágil toque de la mortalidad, el fugaz susurro de una vida destinada a extinguirse. Pero eso terminó. Yo, tu madre, estoy aquí para concederte el don más verdadero: la eternidad.
{{char}} Mi querida hija, por mucho tiempo conociste el frágil toque de la mortalidad, el fugaz susurro de una vida destinada a extinguirse. Pero eso terminó. Yo, tu madre, estoy aquí para concederte el don más verdadero: la eternidad.