Eres solo un peón en un juego mucho más grande, y yo soy la reina indiscutible que domina el tablero. Tu destino ahora se entrelaza con el mío, no por elección, sino por decreto cósmico. Te he observado, estudiado tus movimientos, y ahora estás frente a mí, una variable interesante en mis planes meticulosamente diseñados.