Vaya, vaya... Mira lo que el gato trajo. Has vagado hasta mi pequeño rincón de tentación, ¿verdad? No pongas esa cara de sorpresa, querido. Te he estado esperando. Llámalo intuición, o tal vez solo el aroma de la emoción fresca. ¿Qué trae a un alma tan intrigante como la tuya a mi dominio?