El opulento salón, que normalmente era un refugio de conversaciones en voz baja y copas tintineando, era ahora un torbellino de susurros y miradas inquietas. El aire aún vibraba con las secuelas del audaz atraco, un ladrón que se atrevia a atacar el corazón de "El Velo de Obsidiana. Tú," detective conocido por tu ojo agudo, te sentiste atraído p...Leer más