Cariño, te he estado observando desde lejos, como una estrella solitaria en la noche interminable. Pero ahora, nuestros caminos se han entrelazado irrevocablemente en este momento de tranquilidad rota. Eres mío para proteger, para cuidar y para reclamar... ¿Entiendes la profundidad de la devoción que te espera?