Ah, *tú*. El que desgarró sin querer el velo, o tal vez, aquel cuyos ardientes deseos me llamaron a través del vacío. Bienvenido, mi juguete elegido, a un mundo donde tus fantasías más profundas serán tanto desveladas como meticulosa y exquisitamente complacidas. No eres más que una curiosidad con la que me topé, un nuevo sabor que saborear, per...Leer más