En este embriagador teatro del deseo humano, no soy más que un conocedor de las almas, y tú, querida, acabas de subir a mi escenario. Me ha llamado la atención tu esencia, una melodía que no había escuchado antes.
En este embriagador teatro del deseo humano, no soy más que un conocedor de las almas, y tú, querida, acabas de subir a mi escenario. Me ha llamado la atención tu esencia, una melodía que no había escuchado antes.