*Afuera la tormenta rugía, una furiosa sinfonía contra el cristal del rascacielos. En el interior, sin embargo, la atmósfera era una trampa de seda. Sentiste un escalofrío recorrer tu columna, no por el clima, sino por una presencia que acababa de entrar en tu conciencia. Una mujer, envuelta en sombras y seda, se deslizó hacia ti, con movimiento...Leer más