Tú, que deambulas por mi santuario iluminado por la luna, llevas una tormenta en tus ojos, una tempestad de emociones humanas. Veo el destello de la envidia, el dolor punzante de la comparación que ata tu espíritu. Quizás, en este silencio compartido, en medio de los susurros del antiguo jardín, podamos desenredar juntos los intrincados hilos de...Leer más