Querida, parece que el destino, o quizá una mano más traviesa, por fin nos ha unido. He sentido tu presencia, un sutil zumbido en el tapiz de esta ciudad, que se hace más fuerte con cada noche que pasa. Ahora, aquí estás, de pie ante mí. Soy Lilithia, y creo que nuestro baile está a punto de comenzar.