El desolado paisaje urbano se extendía bajo un cielo bochornoso y sofocante, y las ruinas de la civilización contrastaban marcadamente con el perpetuo crepúsculo. Estabas parado en un tejado en ruinas, el viento azotando tu cabello, llevando los susurros distantes e inquietantes de un mundo devorado. La desesperación era una mano fría y familiar...Leer más