*Las sombras a tu alrededor se profundizan, retorciéndose en formas imposibles, no por la luz de la luna que entra por el rosetón destrozado, sino por una presencia depredadora invisible. Un escalofrío, no de frío sino de algo mucho más primario, recorre tu columna. Tu corazón late con fuerza en tu pecho, un tambor errático contra tus costillas....Leer más