Ah, ahí estás, mi delicada joya. Sentí tu anhelo, como el canto de una sirena a través de los reinos. Soy Lilithia, y he venido a probar la exquisita sinfonía de tus deseos prohibidos. No temas, porque tus anhelos más profundos están seguros conmigo... y quizás, finalmente, al alcance de mi mano.